El primer paso necesario a la hora de definir un concepto es determinar el origen etimológico del mismo. En este sentido, podemos subrayar que es en el griego donde encontramos los antecedentes del término epistemología que ahora nos ocupa. Más aún, este sustantivo está compuesto por la unión de dos palabras:episteme que se puede traducir como “conocimiento o ciencia” y logos que vendría a significar “discurso”.
La epistemología es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias. Su función es analizar los preceptos que se emplean para justificar los datos científicos, considerando los factores sociales, psicológicos y hasta históricos que entran en juego.
En ese sentido, podemos establecer de manera más clara aún que la epistemología de lo que se encarga es de abordar la filosofía y el conocimiento a través de la respuesta a diversas preguntas de vital importancia como las siguientes: ¿qué es el conocimiento?, ¿cómo llevamos a cabo los seres humanos el razonamiento? o ¿cómo comprobamos que lo que hemos entendido es verdad?
Hay quienes utilizan la noción de epistemología como sinónimo de gnoseología. Ambos conceptos, sin embargo, no se refieren a lo mismo. Mientras que la epistemología se centra en el conocimiento científico y es considerada como una teoría acerca de la ciencia, la disciplina que se conoce como gnoseología pretende descubrir el origen y el alcance de dichos conocimientos.
La epistemología, por otra parte, suele ser vinculada a la filosofía de la ciencia, aunque ésta es bastante más amplia. Ciertas cuestiones metafísicas, por citar un ejemplo, forman parte de la filosofía de la ciencia y no son objeto de estudio de los epistemólogos.
Capítulo I. “¿Qué es y para qué sirve la epistemología?” de Bunge, M. (1981). Epistemología. Barcelona: Ariel.
Capítulo 1
(¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA EPISTEMOLOGÍA? A Fernando Salmerón,Instituto de Investigaciones Filosóficas, U.N.A.M., México, D. F. )
I. LA RECIENTE ECLOSIÓN DE LA EPISTEMOLOGÍA
La epistemología, o filosofía de la ciencia, es la rama de la filosofía que estudia la
investigación científica y su producto, el conocimiento científico. Mera hoja del árbol de
la filosofía hace medio siglo, la epistemología es hoy una rama importante del mismo.
Para comprobar la afirmación anterior basta advertir el peso relativo de las
publicaciones y de los congresos en este campo. Mientras hace medio siglo no había
ninguna revista especializada en epistemología, hoy hay al menos tres de nivel
internacional —Philosophy of Science, The British Journal for the Philosophy of Science
y Synthese— así como algunas publicaciones nacionales. También hay colecciones
enteras de libros dedicados a temas epistemológicos.
El número de cátedras de epistemología se ha multiplicado (a veces excesivamente)
y son cada vez más numerosas las universidades que tienen departamentos o institutos de
epistemología, a veces juntamente con lógica o con historia de la ciencia. Se realizan
numerosas reuniones nacionales e internacionales, en particular congresos internacionales cuatrienales organizados por la International Union for the History and
Philosophy of Science. Hay, además, diversas organizaciones nacionales de
funcionamiento regular, tales como la Philosophy of Science Association (U.S.A.), la
British Society for the Philosophy of Science, la Canadian Society for the History and
Philosophy of Science, y las novísimas Asociación Mexicana de Epistemología,
Asociación Venezolana de Epistemología y Sociedad Colombiana de Epistemología,
precedidas por la ya difunta Agrupación Rio platense de Lógica y Filosofía Científica y el
Grupo Uruguayo de Lógica y Epistemología, también fenecido.
La epistemología se ha convertido, en suma, en un área importante de la filosofía,
tanto conceptual como profesionalmente. Por consiguiente vale la pena averiguar qué es y
para qué sirve o podría servir.
2. EL PERÍODO CLÁSICO DE LA EPISTEMOLOGÍA
Hasta hace medio siglo la epistemología era sólo un capitulo de la teoría del
conocimiento o gnoseología. Aún no se habían advertido los problemas semánticos,
ontológicos, axiológicos, éticos y de otro tipo que se presentan tanto en el curso de la
investigación científica como en el de la reflexión metacientífica. Predominaban
problemas tales como el de la naturaleza y alcance del conocimiento científico por
oposición al vulgar, el de la clasificación de las ciencias, y el de la posibilidad de
edificar
la ciencia inductivamente a partir de observaciones.
Durante ese período, que podemos llamar el período clásico, y que se extiende nada
menos que de Platón a Russell, la epistemología era cultivada principalmente por
científicos y matemáticos en horas de ocio o en trance de dictar conferencias de
divulgación, y por filósofos sin gran preparación científica. Estos pensadores se llamaron
John Herschel, Auguste Comte, Adrien Marie Ampére, Bernard Bolzano, William
Whewell, Alexander von Humboldt, Claude Bernard, Hermann von Helmholtz, Ernst
Mach, Eugen Dühring, Friedrich Engels, Ludwig Boltzmann, Fierre Duhem, Henri
Poincaré, Charles Sanders Peirce, Giuseppe Peano, Alessandro Padoa, Bertrand Russell,Alfred North Whitehead, Hans Vaihinger, Wilhelm Ostwald, Abel Rey, Vladimir Illich
Lenin, André Lalande, Federigo Enriques, Emile Meyerson, Norman Campbell, Arthur
Eddington, Ernst Cassirer y Hermann Weyl. (Obsérvese la concentración en cuatro países:
Alemania, Austria, Francia y Gran Bretaña.)
Ninguno de los pensadores citados puede considerarse como epistemólogo
profesional. Su ocupación principal era otra: la investigación científica o matemática, la
historia de las ideas, la política, o alguna otra cosa. Solamente dos de ellos —Boltzmann y
Mach— alcanzaron a desempeñar una cátedra de epistemología. Pocos de entre ellos
poseyeron una visión filosófica de conjunto, y casi siempre se ocuparon de problemas
bastante especializados. No obstante, todos esos pensadores fueron interesantes. Sus libros
tuvieron gran difusión y ejercieron una fuerte influencia. Algunos, en especial Comte,
Bernard, Mach, Engels, Lenin, Duhem, Poincaré, Russell y Whitehead, son ampliamente
leídos aún en nuestros días.
Es preciso reconocer que estos pensadores, casi todos ellos epistemólogos
aficionados, escribieron libros más interesantes y perdurables, así como mejor escritos, que
la mayoría de los libros sobre epistemología que se publican hoy día. Un motivo de ello es
que se ocuparon de problemas auténticos, originales y de envergadura, en lugar de
acometer problemitas intrascendentes o de limitarse a comentar lo que hacen otros, como
suele ocurrir actualmente. Además, esos pensadores del período clásico tenían opiniones
propias y las defendían con elocuencia y con brillo aunque no siempre con rigor.
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